Cultura + Estilo

Grafiti callejero: recorrido a través del arte moderno de CDMX

El grafiti y el arte callejero pueden parecer muy modernos, pero en México estas formas artísticas tienen sus raíces en los murales. El popular género tiene cientos de años de antigüedad y tuvo su época de oro en el siglo XX, cuando los reconocidos muralistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros recibían frecuentes solicitudes del gobierno para pintar escenas a gran escala. Paseas por la Ciudad de México y verás muros pintados o cubiertos con firmas, poesía, propaganda política, anuncios y arte de todo tipo.

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El arte callejero en la Ciudad de México abarca temas muy mexicanos, con influencias internacionales. Foto: Getty

Donde los muros pueden hablar

El arte callejero se encuentra en toda la capital, y es especialmente visible si estás afuera o cerca de las tiendas abiertas, o después de que estas cierran, ya que muchos trabajos fueron creados en las puertas metálicas enrollables que protegen los negocios durante horas no laborables. La excursión que describimos a continuación te llevará a ver algunas piezas de arte particularmente notables, pero recuerda que estos espacios tienen una gran demanda. Como verás, los muros de la ciudad pueden ser un campo de batalla de pintura en aerosol. No te sorprendas si encuentras una lona blanca en cualquiera de estos sitios, ¡es una buena señal de que algo nuevo está por venir!

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Las puertas de los negocios son espacios ideales para las obras. Foto: Getty

Campo de batalla de ladrillo y mortero

Algunas de las calles más animadas de la ciudad se encuentran en las colonias Juárez, Roma y Condesa. Puedes ver lo competido que está el espacio en los muros de la Avenida Álvaro Obregón, entre las calles de Tonalá y Jalapa. El proyecto colaborativo (un dragón chino realizado por el artista mexicano Revost y la figura de arcilla de un hombre creada por el argentino Martín Ferreyra) ha sido parcialmente cubierto por la marca de un prolífico artista local del grafiti.

Mito, magia y murales

Siguiendo hacia abajo por la calle, no te puedes perder Ícaro, creado por el artista AEC como parte de Beauty Project Mexico y patrocinado por una galería de la localidad. El inmenso mural muestra al dios alado en un traje de negocios, cayendo hacia la Avenida Álvaro Obregón en Insurgentes, con las alas en llamas.

Gracias al proyecto de embellecimiento en Orizaba y Querétaro, puedes observar la enseñanza del tejido tradicional de correas teniendo como telón de fondo un mural inspirado en el propio tejido. En este caso el arte ayudó a transformar en una obra de arte viviente, esta esquina que alguna vez sufrió de un terrible problema de basura.

#VaPorLaRoma

Abre muy bien tus ojos para ver las nuevas piezas que surgen en los muros del área, especialmente en la Roma, a medida que la colonia se une en apoyo a la campaña #VaPorLaRoma para animar a quienes la visitan después del terremoto.

Callejones y túneles subterráneos

Cerca del Mercado de San Juan, en el Callejón de San Ignacio en el lado oeste del Colegio de las Vizcaínas, encontrarás un área de viejos edificios bloqueada por el tráfico y por una cantidad de murales inmensos, que incluyen un paisaje de hongos mágicos.

Justo a la salida de la estación del metro Salto del Agua en Arcos de Belén, encontrarás “Ella”, un retrato surrealista moderno de la artista mexicana Smithe.

Continúa por Regina caminando o súbete al metro, a dos paradas al este se encuentra la estación de Pino Suárez, si tienes suerte, podrás tomar la última adición a la Línea 2 del metro: un tren pintado por el artista Keith Haring.

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El arte callejero se encuentra por todos lados de la ciudad. Foto: Getty

El Centro Histórico al atardecer

Toma la Avenida 20 de noviembre o la Avenida Pino Suárez hacia el Zócalo. En estas calles podrás ver las últimas piezas que se han realizado en las puertas de metal de las tiendas cerradas. Esta es, por mucho, la mejor forma de ver lo que la ciudad tiene que ofrecer: en la penumbra del amanecer o del crepúsculo, antes de que el bullicio comience, o en el brillo neón que surge después de terminar el trabajo —que desde luego se disfruta mejor comiendo unos tacos a un lado de la calle.